Discurso de la Primera Dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, en el Liceo de Excelencia Instituto Cumbre de Condores

La Alcaldesa, Dra. Vicky Barahona Kunstmann, pone a disposición de toda la comuna de Renca y de todo el país en general, el discurso ofrecido por la Primera Dama de Estados Unidos, Michelle Obama, en su visita oficial al Liceo Bicentenario de Excelencia Instituto Cumbre de Cóndores.

RENCA, SANTIAGO, CHILE 21 DE MARZO DE 2011

PRIMERA DAMA MICHELLE OBAMA: Gracias. Hola a todos, es un placer estar aquí con ustedes.

Antes de empezar el día de hoy, quisiera decir que estamos pensando y orando por el pueblo de Japón a medida que ellos empiezan a reconstruir su país después del devastador terremoto y tsunami de hace apenas más de una semana. Aquí en Chile, ustedes conocen los daños que pueden producir estos desastres. Ustedes lo han experimentado en carne propia, saben cuán difíciles son estos momentos para tantas familias. Entonces, mi corazón está con todos aquellos en Japón, aquí en Chile, en Estados Unidos y en todo el mundo quienes hayan perdido a sus seres queridos.

Pero aún con todo lo que está ocurriendo en el mundo es un placer y un honor estar en este bello país y en esta escuela tan maravillosa con todos ustedes.

Empiezo por agradecerle a Camila por esa presentación tan amable. Es un honor para nosotros estar aquí en presencia de la primera dama de Chile, Cecilia Morel, y quiero también hacer un reconocimiento al ministro de Educación Joaquín Lavín, a la alcaldesa Vicky Barahona y a la directora Palmira Cosgrove.

Mi marido y yo estamos tan agradecidos con todos los que nos han hecho sentir tan bienvenidos aquí. Sobretodo estoy emocionada por estar aquí en el liceo Cumbre de Cóndores porque yo sé cuán especial es este lugar. Yo sé que es el primer liceo de excelencia académica bicentenario en este país. Es un lugar donde alumnos como ustedes tienen el privilegio de estudiar con los mejores profesores, donde tienen tecnología de punta, donde pueden usar sus habilidades para llegar a su máximo potencial. Y yo sé que como primera clase que egresa, ustedes están rompiendo barreras. Ustedes representan el futuro, no sólo de este liceo sino de todo el país. Así que yo estoy aquí porque quiero conocer todas las cosas sobresalientes que están haciendo y quiero ver el progreso que están logrando.

Pero hay otra razón por la cual me encanta visitar escuelas como ésta y hablar con alumnos como ustedes cuando viajo y es porque yo veo un poco de mí misma en todos ustedes. Porque no hace tanto que mi marido y yo éramos jóvenes como todos ustedes soñando los mismos sueños y enfrentándonos a los mismos retos a los que se enfrentan ustedes. Yo me crié en un barrio de clase obrera en Chicago. Es la tercera ciudad de los Estados Unidos y tiene más o menos la mitad del tamaño que Santiago. Mi padre trabajaba en la sala de maquinaria de una planta de tratamiento de aguas y mi madre era dueña de casa que se quedaba en casa para cuidarme a mí y a mi hermano. No teníamos mucho dinero. No vivíamos en un barrio elegante. Vivíamos en un departamento muy pequeño en el segundo piso de la casa de mis tíos abuelos, y mi hermano y yo compartíamos una habitación, pero, a pesar de tener muy poco, siempre tuvimos techo y comida. Teníamos una familia vigorosa, nuestro hogar estaba lleno de calidez, risas y de mucho amor, mis padres trabajaban arduamente e hicieron grandes sacrificios para que mi hermano y yo pudiéramos tener las oportunidades que ellos no tuvieron, porque era el sueño de ellos darnos una mejor vida y darnos más oportunidades de las que ellos jamás pudieran haber imaginado y en mi familia eso se traducía en una sola cosa: conseguir una buena educación. Porque al criarnos nunca hubo ninguna duda que nosotros íbamos a asistir a la universidad. Mis abuelos y mis padres son de las personas más inteligentes que yo he conocido, pero nunca pudieron ir a la universidad y por eso estaban tan convencidos de que mi hermano y yo debíamos tener esa oportunidad. Y siempre nos dijeron que aún si no éramos ricos, éramos tan inteligentes y tan capaces como cualquiera. Y más que nada ese fue el regalo más grande que nos hicieron nuestros padres. Nos enseñaron a que si nosotros teníamos sueños y si nos esforzábamos, cualquier cosa era posible, y en mi país eso se llama el sueño americano y creo que ese sueño americano existe aquí en Chile, también es creer que si uno está en un pequeño departamento en Chicago o aquí en Renca ninguno de nosotros está limitado por sus circunstancias. Y ese sueño ha guiado mi vida. Y ojalá les guíe a cada uno de ustedes cuando egresen de este liceo y comiencen sus propias vidas.

Ahora, no digo que el camino que tienen que seguir es fácil. Algunos de ustedes a lo mejor provienen de familias como la mía y sean los primeros que asisten a un liceo como éste o sean los primeros que asisten a la universidad y quizás han escuchado las dudas de algunos de que ustedes puedan tener éxito. A lo mejor si eres niña hay quien te diga que no puedes competir con los varones, que no puedes tener una carrera. A lo mejor esas voces incluso salen de sus propias cabezas, voces que dicen que es demasiado difícil o que las barreras son demasiadas altas y créanme yo conozco ese sentimiento, lo conozco. Cuando yo estaba en la secundaria pude ver cómo mi hermano solicitó ingresar y fue aceptado a la Universidad de Princeton, una de las más prestigiosas del país. Fue uno de los primeros de mi familia que pudo entrar a una universidad como esa. Y también jugó basquetbol en esa universidad. Pero cuando me tocó a mí y tenía el sueño de unirme a mi hermano, hubo gente que me dijo que jamás me iban a aceptar. Y que si me aceptaban, yo no era capaz de hacer lo que hacían los alumnos más ricos que habían asistido a secundarias mejor que la mía y pronto empecé a dudar de mí misma y me preguntaba si esa gente podría tener razón. Pero entonces pensé, bueno, sé que soy más lista que mi hermano, así que trabajé más arduamente, tuve más determinación, me enfoqué más, utilicé esas voces de duda como una fuente de inspiración y ¿saben? Me gradué de Princeton con honores, asistí a la facultad de derecho, construí una carrera y además pude criar una familia. Pude lograr todo porque escuché a la gente que me quería y no a los que me querían socavar. Escuché a la gente que creía en mí y me dijeron que yo podía hacer cualquier cosa que yo me propusiera. Y es lo que cada uno de ustedes hace todos los días en este liceo. Ustedes están probando que las voces de la duda están equivocadas. Ustedes están probando que no importa lo que piensan los demás de ustedes, que lo único que importa es lo que piensan ustedes de sí mismos y qué están dispuestos a hacer para lograr sus metas. Y por eso me sentí tan orgullosa de saber que cuando abrió este liceo, tantos de ustedes llegaron quince días antes para prepararse a tener éxito en este liceo y estoy segura que en esos últimos días de vacaciones ustedes tenían muchas cosas más entretenidas que hacer. Pero igual asistieron al liceo porque como dijo la alcaldesa Barahona, los grandes sueños también requieren de grandes esfuerzos.

Los grandes sueños requieren grandes esfuerzos: Esa es una lección que yo aprendí hace mucho tiempo y es una lección que han aprendido muchos de ustedes aquí en este liceo.

Porque la verdad es que crear una mejor vida no es fácil. Nadie logra el éxito de un día para otro.

Pablo Neruda, por ejemplo, no nació sabiendo escribir poesía. Su padre trabajaba en ferrocarriles y no le gustaba el interés que tenía su hijo por la escritura y la literatura. Pero Pablo conoció a una directora de una escuela de niñas local y ella lo instó a seguir su amor por las letras. Y después ganó el Premio Nobel.

Marcelo Salas tampoco nació siendo el mejor futbolista de Chile. En Temuco se levantaba dos horas antes que los demás para practicar sólo el futbol y unos años después esto lo llevó a ser capitán del equipo chileno en la copa del mundo.

Mi marido no siempre ha sido presidente de los Estados Unidos. Fue criado por madre soltera con la ayuda de sus abuelos y muchas veces fue difícil para ellos lograr salir adelante, tampoco fue siempre el mejor de los alumnos, pero su madre estaba convencida de que tenía que ingresar a la universidad y lo despertaba temprano para hacer ejercicios de matemáticas antes de ir al trabajo. Y es esa voluntad que lo ha ayudado a ser el hombre que es hoy. Así que la verdad es que cualquier cosa que valga la pena lleva tiempo, lleva esfuerzo, lleva voluntad, así que para todos ustedes qué quiere decir esto, para cada uno de ustedes: Quiere decir que hay que prestar atención en la clase todos los días, quiere decir que hay que escuchar a los profesores, quiere decir que hay que hacer todas las tareas y siempre hacerlas de la mejor forma posible, significa tomar riesgos, significa tratar de hacer cosas nuevas, hacer cosas difíciles, no tener miedo a equivocarse y quiere decir también preguntar a los demás cuando uno no entiende, porque es así que se aprende.

Como dijo la gran poetisa Gabriela Mistral, y sus palabras son: Qué triste sería el mundo si todo estuviera ya hecho, si no hubiera rosal que plantar, ni empresa que emprender, que no te llamen sólo los trabajos fáciles.

Y después, cuando todo esto lo hayan hecho, cuando hayan consultado por todo lo que desconocen, cuando hayan tomado control de su destino y hayan logrado el éxito, entonces quiero que miren atrás y que también le den la mano al que viene detrás de ustedes. Una vez que tengan éxito, quiero que le ayuden a otro a tener éxito. Puede ser un hermano, puede ser un vecino, puede ser un colega, porque ninguno de nosotros puede cumplir solo sus sueños. Los que tenemos la fortuna de llegar a nuestros objetivos tenemos la obligación de ayudar a otros a lograr lo mismo y nunca es demasiado temprano, se puede empezar en cualquier momento a ayudar a los demás.

Yo sé que muchos de ustedes están preocupados sobre el futuro y si tendrán éxito aquí y después en la universidad. Pero también sé otra cosa. Yo sé que ustedes son capaces. Yo creo en ustedes, mi marido cree en ustedes y no estamos solos. Este país cree en ustedes, y por eso aquí dice "Renca la lleva" en el cerro, en inglés "Renca Rocks", y es por eso que se construyó este liceo. El presidente Piñera dijo, es en la clase donde vamos a determinar nuestro éxito o fracaso como país, y tiene razón. Dentro de poco el mundo entero estará mirándolos a ustedes para ver los descubrimientos, para ver cómo se sana al mundo en las próximas décadas. Sus profesores creen en ustedes. Entiendo que aquí en este liceo cada curso tiene el nombre de una cima de las más altas de Chile. ¿Es cierto eso? Y eso no por accidente, porque simboliza las alturas que sus maestros saben pueden lograr. Entiendo que uno de los profesores dijo, quiero que nuestros alumnos entiendan que nuestro presente es consecuencia del pasado, pero que está en sus manos un mejor futuro. Y después están sus padres y todos los demás que los quieren y que creen en ustedes, por eso tantos de ellos han sacrificado tanto para ayudarlos a llegar en la mañana a las clases y asegurarse de que hagan las tareas en la noche para darles un futuro mejor.

El Presidente Piñera, sus profesores, sus padres, mi marido, yo, todos creemos en ustedes. Así que la única cosa que falta es que ustedes crean en sí mismos y yo sé que Valeria Castro cree en ella misma. Entiendo que Valeria proviene de Lo Prado y se levanta a las cinco y media de la mañana para llegar a este liceo. Pero no se queja porque ella quiere ser profesional de la salud. Valeria ha cuidado hace años a su abuelo que está enfermo y cuando supo que se construía un nuevo liceo en Renca ella se inscribió para el examen de admisión y pudo aprobarlo porque ella sabe y quiere ser uno de los agentes de cambio.

Daniel Olave también comparte este sentimiento. Vive en El bosque a hora y media de aquí. El hermano mayor de Daniel perdió la vida en un acto de violencia y después de pasar por el luto con su familia, él prometió que nunca iba a permitir que una tragedia como esa le ocurriera a otro. Se convirtió en bombero, lo que quiere decir que a veces pasa una noche entera sin dormir porque está respondiendo a las urgencias en la calle. Pero no le importa y está hoy en este liceo para que algún día pueda ser paramédico y pueda salvar todos los días una vida.

Y después está Jonathan Navarrete. Cuando Jonathan se estaba criando, sus familiares le dijeron que no podían seguir costeando sus estudios, pero en vez de abandonar sus estudios, Jonathan siguió el consejo de su maestro y se mudó a Santiago, a una ciudad desconocida y vive con un pariente para poder seguir con su educación. Nadie en su familia ha terminado su educación, pero él espera ser el primero que egrese de la universidad y aquí en Renca Jonathan está un paso más cerca de convertir ese sueño en realidad.

Así que estos son el tipo de anécdotas que a mí me inspiran. Ustedes son el tipo de jóvenes que me hacen creer que nuestro futuro está en buenas manos. Y a pesar de que el camino a seguir no siempre será fácil, espero que ustedes nunca se den por vencidos, espero que nunca olviden cuántas personas se han sacrificados por ustedes, creen en ustedes y quieren que ustedes tengan éxito. Espero que sepan en el fondo de su corazón que ustedes tienen todo lo que es necesario para el éxito. Tienen la inteligencia, la pasión, la valentía, la voluntad, todo lo que necesitan para lograr sus sueños.

Así que espero que todos se sigan empujando, no solo a sí mismos, sino a otros, que sigan trabajando como comunidad, que se apoyen entre sí, que se animen entre sí, que se ayuden entre sí a medida que van subiendo y en esos días que siempre vendrán en que se preguntarán si vale la pena el esfuerzo, cuando esas voces de la duda vuelvan a entrar a sus cabezas, quiero que empiecen a pensar en mi historia, en el pasado de mi marido, y en las historias de tantos más que han tenido éxito frente a lo que parecía imposible, y saber que sí se puede y si tú puedes y sí lo logras, me dará mucho gusto ver todo lo que ustedes van a hacer por este país y por el mundo en meses y años venideros.

Muchísimas gracias.

Enviar a un Amigo

escudo_renca

Ilustre Municipalidad de Renca

accessw3c-htmlw3c-cssfirefoxexploreracrobat

Av. Blanco Encalada 1335, Plaza de Renca, Renca - Santiago Chile, Teléfono (56 2) 685 66 00

Ilustre Municipalidad de Renca - ©2011